Esta semana comenzamos con una pregunta indiscreta. En principio es suficiente con que te contestes a ti mismo, así que espero que seas sincero..:)

¿Cómo está tu casa ahora mismo? Insisto sé sincero, y si no sabes aún, piensa……. Si en este mismo momento llama al timbre una visita inesperada. ¿ Qué haces?

a) Te dirijes a la entrada, te miras al espejo para asegurarte que estás presentable antes de abrir la puerta, y esperas a que suene el timbre. O…..

b) Te entran sudores fríos, y empiezas a  correr por toda la casa como pollo sin cabeza, intentando poner orden, recoger todo lo que está fuera de lugar,  esconderlo en un armario, al tiempo que pasas un paño para quitar el polvo en el tiempo que tarda en llegar el ascensor. En estos momentos Usain Bolt es un becario a tu lado.

Si tu respuesta ha sido la b,  seguramente te seguirás indentificado con las siguientes situaciones:

– Antes de salir de casa por la mañana tienes que dedicar 10 minutos a buscar las llaves.

– Cuando consigues llegar al portal, tienes que dar la vuelta  a por  el móvil, y en cuanto abres la puerta de casa….te das cuenta que lo llevabas contigo.

– Sales a menudo a la carrera a comprar productos básicos como leche, aceite, o pan, que se te han olvidado en tu viaje al supermercado.

– Te paras delante del armario cada mañana y piensas…” No tengo nada que ponerme”.

– En la cocina cada vez que abres los  armarios, un regimiento de tuppers y cachivaches se avalanzan sobre ti.

Buenas noticias, no eres un bicho raro, ni  la excepción que confirma la regla. Estás entre el 40% de la población que tiene problemas para mantener su casa limpia  y en orden. Y es que, salvo que hayas nacido con dotes innatas para el orden,  este problema es frecuente porque no nos enseñan a planificar las tareas necesarias para que nuestro hogar esté siempre a punto.

Un buen principio es saber qué tipo de desordenado somos, de este modo conoceremos nuestro punto débil y podremos empezar a poner solución. Una clasificación con la que me he topado estos días, mientras preparaba el  post y,  que me apetece compartir con vosotros es esta:

Los desordenados acumuladores,  lo guardan todo, y cuando digo todo es, todo: ropa, libros, revistas, CDs, facturas, to-do, su punto débil es que guardan porque piensan que lo pueden llegar a necesitar “algún día”.
Los desordenados procastinadores,  son profesionales en dejar para otro momento  organizar, tirar y limpiar,  su punto débil es  pensar que al día siguiente  tendrán  más ganas que hoy.
Los desordenados rebeldes, estos directamente pasan del orden, y no se ponen a ello porque “no quieren”,  mientras no te toque compartir tu vida con uno de ellos, ¡estás salvado!.
Los desordenados perfeccionistas, estos son muy simpáticos porque a pesar de gustarles la perfección son capaces de estar rodeados de trastos hasta disponer del tiempo necesario para dar el 110 por cien en organizar y limpiar. Su punto débil es que prefieren dejarlo sin hacer que hacer un poquito día a día.
Y los desordenados sentimentales que guardan un montón de objetos, fotos, apuntes, cartas porque relacionan cada uno con un recuerdo y temen que si se deshacen de ellos, los recuerdos también desaparecerán.
Puede ser incluso una mezcla de varios. Yo me confieso procastinadora y sentimental, así que cada vez que pienso “mejor mañana” me esfuerzo por levantarme y comenzar cuánto antes la tarea, y en cuanto a lo sentimental he ido aprendiendo trucos para conservar recuerdos sin que ocupen una habitación entera. ¿ Y tú? ¿Con cuál te identificas?

Estaré encantada de que me cuentes, y  que continúes conmigo este viaje cada martes, para que juntos consigamos  que cuando suene el timbre….. sólo nos preocupemos de mirarnos al espejo antes de abrir la puerta.


 

¡Que tengáis una feliz semana!