Esta semana he ido a casa de Raquel. Se puso en contacto conmigo para poner solución a su armario desordenado.  Buscamos un día y una hora que nos viniese bien a las dos, y nos pusimos manos a la obra.

He de reconocer que me enterneció su cara de penita  cuando empezamos a vaciar su armario, pero…. a esas alturas ya no había marcha atrás. ¿ Cómo íbamos a volver a meter toda aquella ropa en su armario de nuevo? ¡ Ni hablar! Estábamos allí con una misión, por fin al desorden en su armario,  y a mí es que…… no hay misión imposible que se me ponga por delante.

Para poneros en situación, os contaré que en el dormitorio principal Raquel tiene un armario empotrado de 2 puertas, una cómoda y un sinfonier. Todo  estaba ocupado por su ropa. Así dicho puede que no suene del todo mal. Salvo por un pequeño inconveniente….sus 2 hijos, L y R,  y su marido. 🙂 La ropa de su marido había ido a parar a un armario del dormitorio de la niña. Y el efecto dominó había seguido….  La ropa de su hija estaba acomodada en otro armario de menor tamaño en la misma habitación.

Así que no había tiempo que perder, había que tratar de reorganizar el espacio.

Con toda la ropa  en el centro del cuarto, empezamos a clasificar y a descartar prendas.

 

 

 

Parece increíble pero cada prenda tiene su historia, su cómo y porqué ha llegado a nuestro armario, y en muchas ocasiones deshacernos de ellas se hace cuesta arriba. Es bueno tener a alguien acompañándote en la toma de decisiones.

Cuando ya habíamos decidido qué conservar y qué no, tocaba ponerse a ordenar. Aquí la eterna duda es… ¿Qué prendas es mejor colgar? o ¿Qué prendas es preferible doblar? Indudablemente las camisetas, y las chaquetas de punto están mejor en cajones. Doblarlas en vertical nos permite aprovechar mucho más el espacio. Y ordenarlas en función del tejido nos sirve para  localizarlas de forma fácil.

 

 

 

 

 

 

 

Clasificarlas por actividad también es un buen truco para localizar más rápido la ropa. Sobre todo cuando de  preparar la bolsa del gimnasio se trata.  Ya no hay excusa,  en este último cajón hemos colocado toda la ropa de deporte. Así de un vistazo sabremos qué ropa tenemos lista para usar.

En el sinfonier decidimos colocar las prendas más pequeñas. La ropa interior, los calcetines y las medias. !No podéis imaginar las cantidad de panties que podemos acumular las mujeres! ¿ o sí? 😀

Los sostenes y las braguitas hemos preferido  no mostrarlas. Que una cosa es ser generosa y dejar que una desconocida te ponga el armario patas arriba y otra muy distinta que tu ropa interior acabe siendo la protagonista improvisada de cualquier fondo de pantalla.

Para terminar nos quedaba ordenar la ropa que iría colgada en perchas. Colocamos las prendas por tipo, por tejido y color, y de  más largo a más corto, aprovechando la distribución del armario.

Antes y Después de la parte izquierda del ropero.

 

 


El gran triunfo del sábado fue conseguir que uno de los cuerpos del armario quedase despejado que los dos puedan tener su ropa en el dormitorio del matrimonio.

Antes y después de la parte derecha del ropero.

 

 

 

 

 


Además un pajarito me ha dicho que L también ha conseguido ordenar su ropa en el armario grande de su habitación.:)

Me fui feliz con el resultado.  Sé que Raquel también ha quedado contenta con la vuelta que le hemos dado a su armario. Ahora continuar ordenando el resto de la casa es inevitable. El efecto es contagioso.

Pronto volveré para continuar con otro apartado que se hace muy cuesta arriba: los papeles, documentos importantes, cartas, notas y recuerdos.

¿ Te  ha picado el gusanillo? ¿ Te gustaría organizar tu armario y no sabes por dónde empezar? ¿Hay un monstruo en tu armario y no encuentra la salida?  Escríbeme y juntas conseguiremos poner orden  en tus cosas y liberar, por fin,  a esa criaturilla que está atrapada en tu cuarto.

¡Que tengáis una feliz semana!