Cuando el desorden pica a nuestra puerta, entra en casa y todo lo invade. Lo hace poco a poco, por eso cuando nos despistamos…. termina por instalarse en cada una de las habitaciones de nuestra casa. Así que mi propuesta es, y quizá suene un poco loco,  pero……. busca un lugar para el desorden. Sí, sí, me has leído bien, busca un sitio en la casa dónde sepas que vas a encontrar tus cosas patas arriba. Al igual que tienes un lugar para los abrigos, para los platos,  o para las toallas, asigna un lugar en el que te permitas ser desordenado, eso sí! No permitas que el desorden supere los límites que te has marcado.

En el dormitorio, por ejemplo, pienso que puede ser un galán de noche o….. una silla,  donde te permitas dejar tu ropa “tirada”, y pónte un límite de tiempo para ese desorden. Yo por ejemplo, no me permito que el galán quede con ropa  cuando salgo  de casa, hacia el trabajo,  cada  mañana.

En los espacios comunes, permite que la familia y los peques disfruten a lo largo del día, pero…. antes de acostarte,  haz una ronda nocturna y,  procura colocar en su sitio cada cosa que ha quedado fuera de lugar. Créeme, es preferible acostarse10 minutos más tarde y dejarlo todo en orden,  que encontrarte el salón patas arriba al levantarte. Para esto es muy útil tener a mano un cesto o una caja, e ir recogiéndo en ella lo que nos vayamos encontrando por el camino,  y poder llevarlo a su lugar de forma cómoda y rápida.

Yo, en concreto, en la cocina lo vengo haciendo desde hace años. He conseguido incorporar el hábito de dejar los platos y los “cacharros” de la cena recogidos antes de sentarme a ver la tele un ratito, y así disfruto mucho más de ese pequeño placer al final del día, y evito comenzar el día fregando los platos  de la noche anterior.

Sin embargo, confieso que el tema de los espacios comunes hace poquito que  lo he empezado a poner en práctica.  Ha sido todo un descubrimiento para mí, y os recomiendo que lo probéis al menos un mes. Si después de ese mes, vuestro comienzo del día no es mejor podéis volver a vuestras antiguas costumbres. Hasta hace muy poquito, lo primero que hacía nada más salir del dormitorio era doblar la manta, que había quedado hecho un ovillo en el sofá la noche anterior,  mullir los cojines, y recoger lo que hubiese quedado atravesado en el salón, pero ahora….. Ahora con lo que me encuentro es un salón preparado para recibir a esa visita inesperada.

Os animo a que pongáis en práctica estos sencillos tips, y los incorporéis a  vuestro día a día. Son cosas que llevan poquito tiempo si se llevan a cabo a diario.  Si lo hacéis durante el tiempo suficiente, la casa lucirá mejor, y estaréis más cómodo en vuestro hogar.

 

¡Que tengáis una feliz semana!